Con el inicio de móviles, Internet, redes sociales, mensajería instantánea, cámaras de seguridad, suscripciones online, etc. Surgió también el gran problema de dónde van nuestros datos y nuestras imágenes; dónde se distribuyen y quién puede tener acceso a ellos de manera legal o, lo que es peor, de manera ilegal dando lugar a que se hayan suplantado identidades, hackers que puedan entrar en nuestros móviles, ordenadores o aplicaciones sin nosotros saberlo, nos acosen con publicidad indeseada, se nos escuchen conversaciones privadas, se nos sugiera publicidad de empresas acorde a nuestras búsquedas, se sepa dónde nos encontramos en cada momento por el móvil, se tomen datos bancarios, se controle nuestros gustos e ideologías o se pueda poner nuestra integridad física o moral en riesgo.
Es por esto que los estados y gobiernos se han visto obligados a crear leyes de protección de datos para tratar de protegernos lo máximo posible ante este "campo abierto" que es Internet y todo tipo de aplicaciones o programas en los que los mismos se almacenen, ya sea de modo personal como laboral.
Esta protección de datos no es algo estático sino que se va adaptando a las necesidades y reparando situaciones según van también surgiendo problemas y con la idea de evitar que aparezcan posibles en el futuro. Cabe decir que cualquier lugar en los que se pueda recoger imágenes nuestras o datos, debe de estar bien expuesto e informado con paneles, de que se está en zona donde se recogen los mismos.
En este artículo del diario ABC del 22 noviembre 2018, se nos explica la nueva ley de protección de datos:
https://www.abc.es/tecnologia/redes/abci-claves-nueva-ley-proteccion-datos-201811211513_noticia.html
Dicho esto, y siguiendo la ley, el centro educativo donde yo trabajo se ajusta a la misma en todos los requisitos, almacenando correctamente la información del expediente del alumnado, imágenes del mismo y datos personales y familiares. Así mismo, se informa y se les pide a los padres que firmen su consentimiento sobre el uso de dichos datos, imágenes del alumnado, etc.
Ante esta normativa, todo el profesorado estamos informados sobre qué familias no dan su consentimiento, por ejemplo, a que se tomen fotografías de sus hijos y se puedan subir a la web del centro o página de Facebook del colegio, las cuales no estás abiertas y hay que entrar previa aceptación del administrador de la misma.
También estamos informados sobre la custodia que tenemos que tener sobre los datos registrados en nuestras carpetas del profesor/a, información confidencial de tutorías, registros, notas y exámenes.
Cualquier documento en papel ha de ser destruido o recogido de manera correcta y adecuada para que se preserven los datos del alumnado y familia.
Nuestro centro también consta de cámaras de seguridad adecuadamente colocadas respetando la intimidad tanto de alumnos y personal del centro como de viandantes cercanos al colegio. A dichas cámaras solo tienen acceso personal autorizado y una agencia de seguridad externa.
Como propuesta de mejora ante el nuevo reglamento está la necesidad de estar todos informados y actualizados: el profesorado, personal administrativo, dirección y consejo rector de cada cambio posible en la ley y hacer las adaptaciones necesarias al mismo.
En conclusión, decir que realmente estamos llegando a un punto donde se trata de tenernos lo más protegidos posible y, a la vez, nos sentimos más desprotegidos que nunca.
Virginia Pastrana 2018
fuente: artículo ABC digital
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